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La franquicia, la mejor via para el autoempleo

26 de abril de 2010 (España)

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"Quien piense en comprarse una franquicia y poner a dos empleados que le lleven el negocio ya puede ir pensando en montar otra cosa".

Así de tajante se muestra Beatriz González, una franquiciada de 27 años que lleva algo más de dos al frente de una tienda Du pareil... au même (DPAM). Y aunque nunca sospechó que fuera a convertirse en empresaria tan joven, su historia no es la excepción en un entorno de destrucción de empleo y pleno desarrollo de la franquicia. Una fórmula que posibilita el acceso al mundo empresarial de personas que quizá nunca se habían planteado montar un negocio, como es el caso de las cuatro historias que descubre este informe.

Hace 12 años, Marcelo Telenchana era un veinteañero recién llegado de Ecuador, que poco a poco fue demostrando su capacidad de trabajo en varias empresas hasta que la última -la multinacional de arreglos de zapatería y duplicado de llaves Mister Minit- pensó en él para su primera fase de concesión de franquicias. "Nunca, nunca me imaginé que me convertiría en empresario. Es complicado para una persona extranjera, pero quizá sea cierto que los venidos de fuera ya tenemos algo de emprendedores. Por mi parte, quería trabajar para mí porque ya lo había hecho mucho para el resto y, por la suya, me vieron un chico resuelto, que había doblado la facturación en alguna de las tiendas de la red en las que había trabajado".

Perfiles de franquiciados

Con la rigidez crediticia y el aumento del paro, las franquicias que buscan autoempleados han crecido exponencialmente, lo que ha provocado un debate sobre si cualquier candidato puede servir para determinados perfiles. En el caso de la hostelería, Roberto Tejeros, franquiciado de Abrasador desde 2002, lo tiene claro: "Creo que no puede embarcarse en esto quien desconozca el sector. Al menos, yo no se lo recomendaría a mi mejor amigo, de no ser que tuviera a alguien experto y de confianza. La hostelería tiene muchos matices, desde el trato con personal, clientes o proveedores hasta un hecho tan simple, como manejar mucho dinero en efectivo".

Por su parte, la formación como periodista de Ángela Merino la llevó a unirse a Portaldetuciudad.com, y encomendar sus carencias comerciales al buen hacer de la franquicia: "Dado que la central tiene una dilatada experiencia, lo inteligente es seguir los pasos que te marcan. Eso te da seguridad, si bien no todo depende del librillo de la central. Para llegar al éxito el franquiciador no se puede dormir, pero el franquiciado menos. De hecho, algo que nos preguntaron en las primeras reuniones era si tendríamos tiempo para dedicarle al negocio, que requiere mucho".

¿Quién dijo descanso?

Que nadie se engañe con la franquicia: la falta de descanso es denominador común en las historias de estos emprendedores: "Cuando eres empleado, entras y sales a una hora, cobras a fin de mes y punto -explica Marcelo Telenchana-, las ganas no son las mismas que cuando gestionas tu negocio, cuando no te queda más remedio que superarte, ponerle más interés y devanarte los sesos para que el cliente se quede más satisfecho y que en vez de siete te pague 30 euros". Algo en lo que coincide Beatriz, de DPAM: "Yo estoy en la tienda casi siempre, no me pierdo ningún día y he llegado a perder 10 kilos, pero es el rol en el que te metes, y casi te vuelves adicta cuando, por ejemplo, cambias un estante y ves que lo vendes todo, cuando te das cuenta de que de la rotación funciona".

A pesar de llevar casi ocho años en el negocio, Roberto Tejeros mantiene su turno de camarero en las comidas, "porque entiendo que por mucho tiempo que lleves has de seguir dando ejemplo, primero por el personal y segundo porque a la gente le encanta eso de que le atienda o le pregunte el jefe".

Sobre la conciliación con la vida personal, advierte que "los dos primeros años me pasaba el día en el restaurante, porque lo veía necesario. Ahora estoy más liberado pero para llegar tienes que pasar por un proceso, pedir una excedencia de la vida porque te embarcas en un proyecto grande, que hay que asumir".

También Ángela Merino señala el hecho de "llevarte las preocupaciones a casa" como inevitable. "Antes dormía de un tirón y ahora ando dándole vueltas a todo, casi de manera natural, las vacaciones son mínimas y sabes que tienes que estar disponible los fines de semana". En este punto, Marcelo concluye con un consejo certero: "Hay que tener claro que una empresa puede afectar a tu entorno, de ahí que antes de montar un negocio hay que hablar mucho con la familia y tener una estabilidad afectiva, porque una cosa puede perjudicar a la otra, y viceversa".

Vocación comercial y dinamismo

Pero saber compaginar trabajo y vida no será la única preocupación para el nuevo empresario. Gestionar el día a día con los empleados, asumir una responsabilidad tanto con ellos como con los clientes o los proveedores, o saber administrar el dinero, es fundamental. Y vender, como explica la franquiciada de Portaldetuciudad.com. "Mi principal duda era si sería capaz de montar un buen equipo comercial, que fuera estable y funcionase. Para mí esto era lo más difícil, puesto que la búsqueda continua de personal genera un desgaste importante".

De ahí que sea importante el dinamismo, algo que figura en los perfiles de todas las cadenas, y del que algo saben Roberto Tejeros y Beatriz Rodríguez: "He propuesto cosas y más del 80% han funcionado. Ahí entra en juego tu experiencia, cosas que recuerdas que tienen éxito como menús especiales, cocina abierta todo el día o vinos por copas. Claro que sabes que perteneces a una cadena y debes atenerte a unas normas -ese es el hándicap-, pero también creo que la franquicia es como un niño que entre todos hay que ir vistiendo y educando, haciéndole crecer".

Un juicio en el que coincide con la franquiciada de DPAM: "Tienes que buscar tus propios métodos, invertir en publicidad y moverte mucho. Yo no paro, tengo ideas y se las cuento. Quizá ese sea un inconveniente, que a veces no puedes ir tan rápido como quisieras, porque tienes que consultar todo, pero está claro que cuanto mejor funciones tú, mejor lo harán ellos".

Y encima, la crisis

A la habitual complejidad de convertirse en empresarios, los emprendedores actuales deben añadir la actual coyuntura de recesión, una circunstancia que ha golpeado las facturaciones de los negocios. Como señala Roberto, "cerramos 2009 con un 15% menos de ventas -no de resultado operativo- que el año anterior: la gente en vez de tres cañas se toma una y viene la mitad de los días...".

Por su parte, Ángela, de Portaldetuciudad.com, es igualmente realista: "Dependemos de que no nos falle la comercialización, pero no sólo la nuestra, también la de nuestros clientes. Existe mucha inseguridad en las tesorerías, y esto es una cadena. Por otra parte, el mercado está muy duro y las empresas prescinden primero de lo que consideran superfluo, por lo que es difícil salir a la calle en estas circunstancias".

Visto el panorama, desde Abrasador se aporta una solución: "Con la crisis muchos aprovechan para escudarse en los esques -y con esa dinámica no sales- y se olvidan de los hayques: hay que hacer esto y lo otro... nosotros cambiamos la barra y nos orientamos a bajar el tique quitando mesas y poniendo barriles para tostas y raciones, para quien no puede permitirse comer de carta, y así hemos amortiguado la caída".

La mayoría de estos emprendedores creen que todavía no ha pasado lo peor y que este 2010 será incluso más difícil, pero a todos les une una cualidad: el optimismo. "Sé que el proyecto es viable y tengo confianza. De hecho en unos meses nos planteamos ampliar el negocio", termina Ángela. Y es que no hay capítulo para el miedo en el manual del autoempleado.

fuente: Franquiciashoy